Mundo ficciónIniciar sesiónEl cielo sobre la carretera secundaria se había vuelto de un gris plomizo, denso, cargado de una tormenta que amenazaba con romperse en cualquier momento. El motor de la berlina rugía en la penumbra mientras devoraba los kilómetros hacia las afueras de la ciudad, dejando atrás los rascacielos y adentrándose en la vegetación espesa que rodeaba la finca de los Vértice.
Dentro del habitáculo, el silencio no era de calma, sino el instante suspendido antes de una explosión.Antonio condu






