Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire de la mañana traía consigo una calma distinta, de esas que solo se respiran cuando la última pieza de un largo rompecabezas finalmente encaja en su lugar. En la casa del puerto, la luz del sol se filtraba limpia por los grandes ventanales, iluminando cada rincón de madera, los cuadros de Leo y los recuerdos acumulados a lo largo de los años.
Mia estaba sentada frente a la mesa de teca de la terraza, pero esta vez no había balances financieros, contratos corporativos ni llamadas u






