CAPÍTULO 40
ANTONELLA SALVATORE
Bienvenida, Megan.
Por fin llegamos a casa. Emiliano no paraba de comprar y tuve que enojarme un poco para darle el alto que necesitaba. Le dije que estaba exagerando en compras, que si no se detenía no tendría recompensa, que no me dejaría tocar y que si llegase a intimar no habría mamada y se detuvo en seco. Morí de la risa. Internamente, pensé que no funcionaría, pero me dijo serio que eso no era juego y que lo hacía más por el bebé que llevo adentro. Me contuv