Eran las seis de la mañana cuando desperté. Había tenido una noche difícil. El nombre de Diego Ramírez volvió a mi mente; un recuerdo que no creí que pudiera ser tan repugnante. Soy un hombre poderoso que ha matado por diversas razones, pero jamás le había hecho daño a una mujer.
La idea de eliminar a Alice de esa manera era inquietante. Salí de la cama para prepararme para el día.
Cerca de una hora después, Doña Esperanza, Carlitos, Serena y yo estábamos en el campo abierto de mi propiedad, es