Al final Alan había podido estar con su esposa, era el hombre más feliz del mundo en ese momento, por fin pudo tocarla, besarla y demostrarle todo lo que sentía por ella y lo mucho que la había extraño.
Dejó un beso en la frente de su esposa y se levantó de la cama para cambiarse y luego salir de ella, descendió por la escaleras hasta el primer piso, donde estaban sus hermanos y ahora suegros.
Porque Elena y el padre de Sara habían llegado hace unos días después de lo que había pasado con