Amir veía a su hermano golpear el saco de boxeo hace más de media hora, sus nudos estaban rojos y sabía que lo mejor era no Entonces molesta de verdad intervenir, ahora estaba frustrado enojado y dolido al enterarse de que su mejor amigo había sido el causante de todo el dolor Que está sufriendo él y su familia.
Golpe tal golpe descargaba todo en aquel saco de boxeo, sangre salían de sus nudillos y Amir entendió que era al momento de detenerlo
— Es suficiente, Alan ya basta — Alan se alejó del