Habían pasado dos días en los que Sarah no había sabido nada de Alan y de su mejor amigo, las cosas no se encontraban muy bien, su estado de ánimo se encontraba muy muy bajo y también su salud, su padre estaba preocupado porque pensaba que en cualquier momento ella podría sufrir una recaída de la que no se podía parar.
El padre de Sarah entra en su habitación encontrando la dormida junto con su hija suspira, dejando un vaso de agua en la mesa y un plato de comida, ya que ella no quería comer de