Sara y Alan se quedaron un par de minutos más en la oficina, ella aún no podía creer que lo había logrado, pudo estar con Alan, sin miedos, sin nada que le impidiera disfrutar del hombre que amaba.
Alan dejó un beso en el hombro de Sara cuando ella al final se terminó de vestir, luego ambos se miraron a los ojos y Alan tomo el rostro de Sara, para mirarla fijamente.
—¿Qué pasa?, sé que estás pensando demasiado —ella suspiró, aunque había sido todo hermoso, no podía olvidar que él estaba casad