Alan se apoderó de nuevo de los labios de la mujer que lo tenía loco, deseaba tanto hacer esto, pero aunque lo quisiera, el miedo también lo estaba dominando, no quería hacer algo que dañara el momento, por eso creía que tampoco era el lugar correcto para que ellos hicieran el amor después de tanto tiempo.
Con cuidado se aleja de ella, haciendo que Sara gima por lo bajo, haciendo sonreír a Alan.
—No sabes, como me muero por volver a estar dentro de ti, nena, pero no creo que sea el lugar.
—No