Alan tuvo que dejar a su reina sola, uno de sus más grandes socios lo necesitaban y solo su mejor amiga era la única persona que acompañaba a Sara, ya que las demás estaban con Alan. Sara observa el lugar junto con su mejor amiga que no deja de estar fascinada por la hermosura de la vestimenta de las mujeres del lugar.
—Todos esos vestidos los podrás usar tú, ahora que serás reina —exclama a su amiga.
—Eso es lo que menos me importa ahora, Mariana, mira a tu izquierda, el hombre de negro no h