Los días habían pasado y la incertidumbre de Sara cada día aumentaba más, estaba nerviosa e intentaba solo salir al jardín para darle un poco de sol a su hija, pero lejos de eso, no salía de casa si no era con Ronald o el mismo rey, el temor porque ese hombre se acercará a ella de nuevo, no le permitía tener vida y eso la estaba matando.
—¿Seguirás así por más tiempo? —pregunta Alan, acercándose a ella desde atrás, mientras la ve observar el hermoso paisaje que da el gran jardín del palacio.
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