RESISTIÉNDOSE AL AMOR. Capítulo 50: Te pedí que cuidaras de ella
FINN LYNCH
Beth, ¿dónde estás? ¡Sal de ahí! ¡No tuviste que hacer esto!, exclamé para mis adentros mientras apretaba mis dientes y puños, ansioso por salir corriendo a buscarla, pero cuando giré el rostro, noté a Mauro, aun con los ojos clavados en la pantalla mientras, más atrás, sentada en una mesa, con las mejillas pálidas, se encontraba Estela, comprendiendo por fin que Beth no era la niña torpe e inocente, que había tenido en sus manos a un feroz tigre y ahora estaba suelto.
Las cadenas q