RESISTIÉNDOSE AL AMOR. Capítulo 38: ¿Vale la pena insistir?
ELIZABETH REED
La puerta se abrió y Mauro entró furioso, como una fuerza de la naturaleza. Se enfureció al ver mi semblante taciturno y apagado, acusando con la mirada a Finn, sabiendo que él era el motivo de mi cambio de humor.
—Señorita Williams, ¿se encuentra bien? —preguntó colocándose entre Finn y yo.
—Sí, Mauro… Todo bien —contesté aún con la voz rota.
—¡Oye, Mauro! No es para tanto —dijo Evan recargado en la puerta—. El licenciado solo estaba hablando con la futura abogada. Eso es todo