LIAM BLAKE
—Recuperé ese collar el mismo día que se llevaron a Idris, supongo que no lo querían —contestó mi madre relajada, como si fuera algo obvio.
—¡Claro! ¿Por qué no dejar olvidado un collar de 150 millones? —pregunté con ironía.
—Liam, no tienes que ponerte a la defensiva —intervino Allegra, asomándose a la habitación—. No es culpa de tu madre que, quienes se llevaron a Idris, no le prestaran atención al collar. Parece que su objetivo era claro.
—¿Por eso estás aquí, Liam? ¿Para reclamar