IDRIS DOYLE
La música era un tango suave y acompasado, las manos de Liam se derretían en mi cuerpo, generándome escalofríos y temblores involuntarios. Su loción con notas de cuero y vainilla me torturaba a cada paso que daba conmigo entre sus brazos, era una mezcla cautivante de elegancia y fuerza.
Las parejas que nos rodeaban en la pista fueron haciéndose a un lado conforme nos movíamos. El tango era la expresión de dos amantes, muchas veces equivocados, no había mejor baile para nosotros, sa