IDRIS LYNCH
Tal vez me daban horror sus palabras, pero no era lo que yo deseaba, lo que yo más quería era seguir a su lado como su mujer. ¿Estaba dispuesta a condenarme al infierno solo por él, a morir con ese sucio secreto en mi consciencia? Cuando se deslizó dentro de mí, gruñendo contra mi hombro, descubriéndolo lentamente para morderlo, arremetiendo contra mi cuerpo aún de espaldas contra la pared, supe que no me importaba arder en el infierno por él. Yo tampoco estaba dispuesta a renunciar