IDRIS LYNCH
Todo el camino de regreso me la pasé dormida entre los brazos de Liam, temblando entre pesadillas y anhelos. En cuanto el auto se estacionó frente al pórtico, desperté y mi cuerpo se estremeció. Abrí la puerta del auto pese a la petición de Liam para que no hiciera ningún esfuerzo.
Subí los escalones con rapidez y atravesé la entrada. —¿Dónde están mis bebés? —pregunté víctima de la angustia.
—Están dormidos —contestó Liam tomándome por los hombros—. Por favor, no hagas ningún esf