EUNICE
El cielo aún estaba oscuro cuando partimos. No dije una palabra mientras preparaba una pequeña mochila con lo esencial: pieles, comida seca, agua, un par de frascos con ungüentos curativos y una daga.
No sabía cuántos días íbamos a pasar cerca de los túneles, pero mi instinto me decía que no sería poco. Emir caminaba en silencio a mi lado, igual de determinado.
Mientras avanzábamos entre la niebla del bosque, me preguntaba en qué momento mi vida había empezado a girar nuevamente en tor