NARRADORA
— ¡Cedrick!
Raven abrazó a su Rey, soltando al fin el nudo en su corazón.
Cedrick se había lavado un poco de la sangre que cubría su cuerpo y sus manos.
— Estoy lleno de suciedad, amor, espera, no quiero que te llenes de toda esta escoria.
Le dijo besando su cabello y hundiendo la nariz en la curva de cuello, aspirando el delicioso aroma de su mate.
Ella y sus cachorros eran la mayor motivación en su alma, su motor impulsor, mucho más que su deber como Rey.
Ellos eran su mundo.
— No