NARRADORA
Cedrick giró la cabeza a su cachorro que llevaba cargado.
Sus ojos azules brillantes lo miraban.
A veces olvidaba lo poderoso que era su pequeño.
— No sé, preguntemos al Druida, ¿sí? No quiero que te hagas daño – y caminaron hacia Dalila que atendía a su mate.
Por supuesto, de manera provisional, Aidan sí podía sellar la pared, incluso sin utilizar a Theo.
— Yo iré contigo para guiarte.
Dalila le dijo y así, partió un pequeño grupo hacia la isla del centro.
Raven los vio irse en la b