NARRADORA
Un enorme depredador Drakmor sacó su enorme cabeza por fuera de la gruta cavernosa, la oscuridad invadía el pantano.
Sus ojos rojos escarlatas observaban los alrededores, buscaban las fuentes de vida, olfateaban el aire.
Salió con precaución de la cueva, caminando sobre sus cuatro poderosas patas llenas de afiladas garras, y detrás de él, una hembra Drakmor, más pequeña, lo siguió.
Habían pasado años luchando contra esa barrera de hielo, sabían muy bien que detrás se encontraba una