NARRADORA
— Sé que hay especulaciones y murmuraciones, se los informo por lo claro, esta hembra a mi lado, es mi compañera destinada, mi mate y la única para mí.
— Las leyes cambiarán, a partir de ahora y al que no le guste ya sabe, dos soluciones: o viene por mi cabeza o se marcha para el carajo de mi pantano.
Sencillo y simple.
Siempre hablaba así, a pura fuerza y nada de diplomacia.
Este era el lenguaje del pantano.
Por supuesto los guerreros del Concilio fruncieron el ceño, muchos en la