NARRADORA
— ¿Dónde está él? Entréguenmelo y no le haré daño a su hijo, de lo contrario
Una vid salió debajo de una de sus largas uñas y se enredó en el cuello de “Aidan” que abrió los ojos azules con miedo, llevándose las manitos al cuello.
— ¡No lo hagas, no lo dañes, por favor! – Eamon gruñó mostrándole los colmillos y Raven le gritó, dando un paso adelante con los ojos llorosos.
Todo para que Silvana bajara la guardia y sintiera, que era la que tenía el poder sobre la situación.
¡Rave