RAVEN
— No, no Cedrick, mi amor no – me bajo rápido del desván, abalanzándome sobre él y sentándome sobre su cuerpo a horcajadas, ambos en el suelo.
Lo tomo con mis dos manos de sus mejillas y lo hago mirarme de frente, directo a mi alma.
— Ese hombre me trató como una prostituta, no me defendió de mi abusador, me culpó de ser la culpable y permitió que me dieran de esclava, ¿cómo crees que puedo amar a alguien así?
— No soy masoquista, no hay vínculo que aguante tanta traición, ni siquiera si