— Cedrick, duele, no aguanto más Alfa – suplico respirando agitada cuando me libera finalmente, resoplando molesta.
Mi coño palpita y se contrae, al haberse aguantado ¡dos veces!, a punto de liberarse.
Giro hacia atrás la cabeza para verlo arrodillado detrás de mí, también respirando, agitado y con la mano apretada sobre la base de su polla venosa, enrojecida y goteando de viscosos deseos.
Me complace saber que se estaba torturando así mismo también.
Sube la otra mano y se echa atrás el cabe