RAVEN
Amalia se ha quedado con una mirada extraña en sus ojos abiertos, que Cedrick termina cerrando con suavidad.
— Lo siento Amalia, lo siento. Descansa en paz hermana y reúnete al fin con tu mate – lo escucho como murmura, cansado y arrodillado a su lado.
Yo fui quien terminó asesinándola y aunque no creo que Cedrick me culpe, tampoco me arrepiento de nada.
Esa mujer llevaba demasiada maldad en su alma, no podía quedarse viva, ¡no podía!
Mi corazón retumba de alegría al verlo vivo.
Juro que