AMALIA
— Espero que los gusanos se coman con ganas tu carne putrefacta y que nunca puedas descansar en paz, como yo no he tenido ni un día de felicidad desde que me arrebataste lo más preciado para mí – le escupo con odio y rabia
— Sé muy bien que Liam murió recibiendo un ataque que era para ti, ¡él dio su vida para que tú mantuvieras la tuya, maldit0!
— ¡Hubiese querido asesinar a tu mujer frente a tu cara para que sufrieras lo que yo sufrí!, ¡para que murieras cada día extrañándola! – mi voz