Raven
— ¡Suéltame malnacido! – grité con un dolor increíble, sintiendo me iba a quedar calva de esta, debido a los duros jalones en mi pelo.
Toda mi espalda herida por la grava del suelo mientras continuaba siendo arrastrada, hasta que me arrojó con fuerza cerca de donde estaba Lady Amalia.
Los demás alertados por las exclamaciones ya venían.
“¡Raven huyamos, si se juntan los tres es imposible resistir!”, pensé en cambiar enseguida, pero ya no me dejaron.
— Ah, no bonita, ni intentes escapar, l