Raven
Intentó zafarse gritando en agonía, pero de algún lugar saqué una fortaleza increíble para agarrarlo y achicharrarle toda la cara.
Veía cómo su piel desprendía humo y se ennegrecía debajo del fuego asesino y devorador.
— ¿No te gustaban las difíciles? Te enseñaré lo que es arder en el infierno – lo miro enloquecida y no para de intentar quitarse de arriba mis manos, mirándome con pánico crudo en sus ojos, como si yo fuese un demonio.
— Perdón… perdóname… por favor… perdóname— comienza inc