Raven
Siento el fuego rugiendo en mi interior y la necesidad de pegarme como sea a este hombre, a su piel fría y a esa columna congelada que ahora late entre mis piernas.
Mi cuerpo es como su marioneta y hago todo lo que me pide, como ahora, que a pesar de toda esta situación bizarra, me sigue ordenando que lo lave con la esponja y continuo con este juego de espuma y seducción.
Su fuerte y musculoso pecho me atrae y con manos temblosas lo sigo lavando y tocando, solo que lo que está haciendo de