Al día siguiente con Aara más calmada. emprendieron el viaje de regreso a la ciudad. Para Vlad no fue una salida de provecho. Bueno, no en parte. Solo una cosa pudo lograr, y era algo que no tenía planificado. Ni siquiera sabía que pudiera ser posible: descubrir que Adara era una loba, y aparentemente de las que son puras, y por ende, no apta para él.
—Si necesitas algo, no dudes en llamar —le dijo Vlad al acompañarla a la entrada del edificio.
—Pierde cuidado, estaré bien —adujo evasiva.
—De