Cuando Germán levantó el rostro, quedó sorprendido al ver lo elegante y sensual que estaba vestida Claudia. Rápidamente le tomó una fotografía con su iPhone para enviársela a su jefe, quien le había escrito para preguntarle sobre ella.
El guardaespaldas bajó del coche, rodeó el auto para abrirle la puerta. Al girarse, ella no estaba. Volvió el rostro y vio que se desviaba hacia el coche que acababa de estacionarse un par de metros del suyo.
—Señora Claudia, ¿a dónde va? —preguntó con voz gr