Esa misma tarde, Thiago salió del bufete con la supuesta excusa de verse con un cliente.
Verónica lo observó con atención. Desde hacía varias semanas, una idea aw le metió entre ceja y ceja, Thiago la estaba traicionando. Su experiencia como abogada penal, le había enseñado a leer los gestos y el comportamiento de las personas.
Por eso, una semana atrás, sin que Thiago lo sospechara, había tomado la decisión de contratar a un detective privado. Necesitaba certezas, no intuiciones. Necesitaba