Después de hablar con Germán, Claudia se sintió un poco más tranquila. Necesitaba creer que su guardaespaldas le decía la verdad. Al menos, sembrar la duda sobre la supuesta paternidad de Paul le devolvía algo de esperanza: no solo la posibilidad de que lo suyo pudiera continuar, sino la certeza –o el consuelo– de que él no le habría ocultado algo tan delicado como un hijo.
Se levantó con cuidado para darse un baño. Aún estaba algo mareada, pero la necesidad de verlo era más fuerte que el male