Capítulo 60
Susana no necesitaba cerrar los ojos para recordar el pasado, La enfermedad del Alfa estaba tatuada en su memoria. Había estado ahí, cuidándolo, viendo cómo la vida se le escapaba en silencio.
El Alfa nunca quiso verse débil, le prohibió que su hijo o algún miembro del consejo se enterara de su enfermedad, su orgullo dominante no le permitía desfallecer.
Primero fueron los ataques, cada vez más seguidos, iguales a los de Amelia, dejándo sin ganas de vivir. Golpes de dolor que lo de