Capítulo 32
Larios la acostó con cuidado, consciente de que Amelia estaba atravesando el cambio. La noche del eclipse despertaba la magia de las lobas blancas, obligándola a salir a la superficie, dejándolas vulnerables, débiles.
—¿Quién es el padre del cachorro? —preguntó la anciana mientras ayudaba al Alfa a quitarle los zapatos.
—No lo sabe… perdió la memoria.
La anciana frunció el ceño, sus expresion era una mezcla de asombro y esperanza.
—Debe averiguarlo, ¿No se da cuenta? Si la sangre de