Capítulo 31
Amelia intentó regresar a la fiesta, pero cada paso que daba la hacía sentir más débil. Su cuerpo temblaba sin control con una energía que la rodeaba, como si la visión de la loba blanca la llamaran desde el pasado. Su respiración se agitaba y su visión se nublaba por momentos. Algo dentro de ella se despertaba, una sensación primitiva que la hacía sudar.
Una anciana loba de ojos grandes y piel arrugada por los años, se acerco al ver la piel palida de la joven.
Sin dudarlo, la ayud