El interior de Prometeo huele a metal frío y miedo viejo.
No es metáfora. Puedo olerlo. El sudor de cientos de cautivos filtrado a través de sistemas de ventilación durante años. Sangre oxidada en juntas de azulejos que nadie limpió completamente.
Químicos que no tienen nombre en idiomas humanos.
Avanzamos en formación de cuña. Dante al frente. Yo a su derecha. Kael custodiado por tres guerreros en el centro. Cuarenta lobos moviéndose como organismo único a través de corredores de acero.
Los pr