Desperté a Emil con la pantalla del teléfono en su cara.
Leyó el mensaje, palideciendo en la luz gris del amanecer.
—Cuarenta y ocho horas. —Su voz era ceniza—. Morrison está impaciente.
—¿Qué es Sala de Experimentación? —Pregunté.
Emil cerró los ojos.
—Donde Morrison prueba nuevos protocolos de amplificación de poderes. En niños. La tasa de supervivencia es del veinte por ciento.
El horror me apretó la garganta.
—Entonces respondemos ahora. —Saqué el teléfono—. Le enviamos la fotografía falsa