— Te portas bien cariño, no le des mucha guerra a Camille, ¿Estamos? — Luciana se despedía de Emily mientras la abrazaba con mucho cariño.
—Eso haré, te lo prometo. — contestó la pequeña mientras llena de besos a Luciana, ya Santiago se había despedido de ella, pero al parecer sus dos hermosas mujeres necesitan despedirse más de una vez, y eso que mañana en la noche volverían, sonrió como un tonto enamorado.
—No te preocupes, yo voy a cuidarla muy bien y nos vamos a divertir, ya pueden irse —