Días después volvieron a la realidad. Ya no era el asistente de Javier Montalván, ahora era el CEO de su propia empresa. Pero había algo que lo mantenía incómodo y, es que aún no le pedía matrimonio a Isabel.
Habían pasado por tantos problemas que temía que ella no lo aceptara por rechazo a los hombres. Pero ahora está seguro de que lo hará, ella le ha demostrado que estará a su lado pase lo que pase.
Una mañana le pidió que se vistiera hermosa porque irían a la inauguración de un hotel, precis