Javier se disculpó con su amigo por haberlo hecho perder su tiempo y por el berrinche que le armó en su propia casa.
—Estaré para ti, siempre que lo desees—. Dijo Cristian.
—¿Qué harás, ahora que ella se ha ido?—. Quiso saber.
—Buscarla hasta por debajo de las piedras. Aunque, tengo unos trillizos que estoy seguro me enviarán su ubicación en cualquier momento.
—¿Tan seguro estás?
—Mejor ya no me quedo más tiempo aquí. Tú harás que me de otro bajón emocional y entonces no podré ni con mi propi