Pronto Valentina se olvidó del tema del embarazo y se enfocó en algo mucho más importante: descubrir quién la drogó en aquella ocasión. Imaginando que su marido no llegaría a casa hasta por la noche, fue al hotel donde acontecieron los hechos pero le informaron que las cámaras de seguridad habían dejado de funcionar y que lamentablemente no contaban con los registros necesarios.
Lo peor del caso es que el mesero que entregó las bebidas había renunciado aquella misma noche, todo parecía un miste