Capítulo 66. Podrías quemarte.
Dominic
El líquido caliente empapó mi pantalón, pero la quemadura no era nada comparada con la rabia que bullía dentro de mí como lava negra, espesa y letal, recorriendo mi cuerpo como un incendio incontrolable.
Todos en la sala contenían la respiración, esperando mi reacción. Esperando que la destrozara.
Y Dios, cómo lo deseaba.
Pero no como ellos pensaban.
Trina seguía allí de pie, desafiante, con ese collar de “mi sumisa” brillando alrededor de su cuello, una burla viviente a mi autori