Capítulo 158. Lazos de familia.
Dominic
La voz de Irina seguía zumbando en mis oídos como una explosión silenciosa.
—Elizaveta… es hija de Liliana —había dicho. Y desde ese momento, el tiempo dejó de obedecer.
Me quedé de pie en medio de la habitación del club, rodeado de cristales rotos, alcohol derramado y el olor agrio del sexo que nunca llegó. Pero nada de eso importaba ya. Mi cuerpo estaba inmóvil, pero por dentro... el infierno ardía.
—Repite eso —susurré, con los dientes apretados.
—Es tu sobrina —dijo Irina, al otro l