Capítulo 145. Una noticia inesperada.
Irina Petrov
El golpe que le dio mi padre a Elizaveta fue seco, sordo, inhumano.
El sonido de la mano de mi padre estrellándose contra su rostro resonó en mi cráneo como un disparo. No fue la primera vez que la golpeaba, ni siquiera que lo veía golpear a otra persona… pero sí fue la primera vez que sentí que algo dentro de mí se rompía de verdad.
—¡Todo lo que eres me lo debes a mí! —rugió.
Yo no podía moverme. No podía respirar. Vi su mano aún levantada, temblando de rabia, de poder. Y vi a El