Capítulo 122. Huellas de fuego.
Dominic
El sudor me empapa la espalda, la tensión me carcome las entrañas, pero me concentro. Cada paso que doy, cada movimiento calculado, me acerca más a lo que quiero. A lo que voy a lograr. Lo sé, aunque la situación parezca de muerte, aunque los enemigos son muchos, no hay vuelta atrás. No voy a perder. No ahora.
El sonido del caos detrás de mí resuena, y aunque la persecución está a todo vapor, mi mente está anclada en Trina. No la dejaré. La rabia me consume, pero debo mantenerme firme.