Cap. 99. La trampa de Alexandros.
Continuación: POV Maite.
—Se equivoca, señor Damián —dijo con voz baja y cortante—. Para mí, Maite nunca fue una amante. En mi vida, ella es y será... mi mujer. Y pronto... —una sonrisa casi triste asomó en sus labios— pronto será mi esposa legítima.
Me eché a reír, incapaz de contenerme. Rodé los ojos y me mordí la lengua para no gritarle en la cara, que era un vil mentiroso, que ya no creía en sus palabras dulces ni en sus promesas vacías.
—Estoy cansada —murmuré con desdén, mirando su rostr