Cap.46. El dilema de Maite.
Narrador omnisciente.
Maite empujó a Aris con fuerza, causando que el dolor en su hombro y abdomen se intensificara brutalmente.
Aris sintió la calidez de la sangre empapando sus vendas, pero ella, al ver las manchas carmesí, pareció vacilar por un instante.
—Lo siento... —murmuró, aunque su voz no reflejaba arrepentimiento—. Darte mi sangre y quedarme esta noche a tu lado es mi forma de pagar, pero no te confundas. No es como si te merecieras un premio. Me humillaste en mi trabajo y has hecho