Mundo ficciónIniciar sesiónAtina
Cada paso que daba Romeo era una transformación. Los candelabros se elevaban, los cristales rotos se reorganizaban formando nuevos y más brillantes patrones, las chimeneas se encendían y rugían de alegría, las flores se desplegaban y florecían, y las cortinas se descorrían para dejar entrar la luz. No era el extravagante mundo de las maravillas de mis recuerdos de infancia, donde incluso el aire era mágico, pero sin duda fue







